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miércoles, 21 de septiembre de 2011

ESPERPENTO


Hace unas fechas en la localidad Navarra de Alsasua, dentro de sus fiestas patronales, unas charangas interpretaron un especie de desfile militar donde las tropas portaban estandartes nazis y banderas franquistas y rendían tributo a un personaje que imitaba al rey. Fueron muchas las voces que clamaron contra esa ofensa y pidieron la intervención de la fiscalía para que investigara a los responsables municipales por permitir tal atropello a la figura del jefe del estado.
No se en que quedará esta exhibición teatral de las cuadrillas de mozos en esas jornadas festivas, a mi me hizo recordar una representación en el más puro estilo de Valle Inclán y su esperpentos, esos espejos cóncavos y convexos del llamado Callejón del Gato en Madrid y que tanto dan de si en representación de una deformación de la realidad, pero que al fin y al cabo es realidad. Todavía hoy debemos ir con cuidado cuando decidimos contar la historia reciente de nuestro país, se sigue apostando por ocultar que nuestro sistema viene viciado por ser una continuidad del franquismo sin cortes.
Hoy hemos podido contemplar otra exhibición de puro esperpento, eso si, bendecido por la llamada clase política que se ha juntado en un acto que sonroja por su manipulación. Y es que el presidente del Congreso, el insuperable paladín, el gran timonel de la democracia, Sr. Bono se ha encargado de abrir el homenaje a Manuel Azaña y Adolfo Suárez en la llamada Sala de los Pasos Perdidos donde han presentado sendos retratos. Y es que no se puede tener la cara más aguerrida, el mismo que manipuló un discurso del que fuera Presidente de la Segunda República para no condenar el golpe de estado de 1936 o hizo retirar la bandera de la República en un acto con represaliados y luchadores antifranquista en el propio Congreso. 
Pues bien ahora no duda en presidir un homenaje a quien fue uno de los máximos valedores de la Constitución Republicana cuya bandera tricolor, legal y constitucional mandó retirar en acto de soberbia. Un acto que “extrañamente” une a dos presidentes del gobierno de muy distinta trayectoria y que intenta, una vez más, entrar en esa política de equivalencia, a ese mensaje de simetría entre los que defendieron la legalidad y los que (no olvidemos el pasado de Suárez) fueron miembros del glorioso movimiento nazional.

Emilio Sales Almazán
Foro por la Memoria de Toledo