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jueves, 2 de junio de 2011

NO ES CASUALIDAD


Todo tiene su “lógica”, nada es casual en este país donde el franquismo sociológico impregna todo. ¿Realmente estamos en una democracia, sabemos el significado de lo que es considerarse ciudadano? Ejemplos hay a cientos, uno al azar. Tiene importancia la corrupción para reprobar a aquellos que utilizan sus prerrogativas para enriquecerse, sinceramente NO. Hace años estuvo en primera línea del debate la actuación del director general de la benemérita, Luis Roldán. Argumenté, por activa y por pasiva, que lo grave no era la actuación de este personaje, lo peligroso era todos los roldanes que en potencia había (y hay) y que solo necesitaban tener la posibilidad para hacer lo mismo. Y así podríamos enumerar decenas de acciones execrables que pasan de puntillas en nuestra sociedad.
Así que estoy convencido de que nada es casual. Si Martín Pallín asegura que “De la Vega quiso acabar con las garzonadas”, nada me extraña. Que Jáuregui alimenta la ignominia sobre el destino del Valle de los Caídos, perpetuando la presencia de los monjes, asegurando que la cruz (la amenazante cruz de Espartaco) no se desmantelará, etc. no es nada raro. ¿Quiénes fueron los principales gestores de la nefasta ley de la memoria?, solo falta bucear en la historia más reciente. De ahí a la publicación del diccionario biográfico español hay un mínimo paso.
Anoche vi las declaraciones del historiador Luis Suárez, autor del homenaje a Franco, en este diccionario. ¿Qué pensé después de oír su disertación? ASCO. ¿Qué pensé sobre la actuación de la Real Academia de la Historia? UNA PROLONGACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS.
Y solo hace falta ver las biografías de las personas que han estado en la gestación y, por que no, en la presentación de los volúmenes que componen esta obra.
Por orden jerárquico vemos en la mesa presidencial al jefe del estado, su majestad Juan Carlos, flanqueado por su señora esposa, la ministra de cultura y el presidente de la academia. Del monarca nada más se puede añadir, en alguna ocasión ya se manifestó la negativa que en su presencia se hablara más de su predecesor, nada mejor que no morder la mano que tanto te ha dado y tan buena vida te ha regalado.
Sobre la ministra poco se puede decir en este tema, a no ser su responsabilidad como representante del gobierno, pero sobre el director de la academia es importante hacer algunas precisiones que he leído en la prensa. El Sr. Gonzalo Anes apoyó durante el gobierno de Aznar la concesión de subvenciones a la fundación Francisco Franco en 2002.
El autor de la entrada sobre el dictador y asesino jefe del estado tiene vínculos con esa fundación, es más, ha sido el único investigador que ha tenido acceso a los archivos y documentos de esa fundación. Además de ser autor de un amplio trabajo sobre Franco (8 volúmenes) que tituló “Alzamiento o cruzada”. Solo desde la más auténtica defensa del franquismo, como abogado defensor del fascismo o propagandista del régimen se puede comprender frases tan canallas como “Montó un régimen autoritario, pero no totalitario, ya que las fuerzas políticas que le apoyaban, falange, tradicionalismo y derecha, quedaron unificadas en un movimiento y sometidas al estado”. Según comentó en la entrevista televisiva a Franco no se le podía definir como dictador por que él no se consideraba así. Toma ya objetividad, toma ya análisis ecuánime. El señor Suárez es miembro del Opus Dei y preside la Hermandad del Valle de los Caídos, ¿casualidad?
La entrada sobre Juan Negrín también pasará a la historia universal de la infamia. Según este individuo “Azaña se vio anulado por la iniciativa revolucionaria de las sindicales obreras armadas, pero se le mantuvo en el poder para que llenase, de cara a Europa, la imagen de un republicanismo democrático… Su situación se agravó durante el Gobierno, prácticamente dictatorial, del socialista Negrín, en colación con los comunistas”. ¿Cuántos años hemos oído esa misma monserga franquista achacando todos los males a la República, a los comunistas, al complot judeomasónico? Claro que el toledano (vaya desgracia de paisanaje) Carlos Seco Serrano, autor de la entrada sobre Negrín, es un defensor de las líneas de ¿investigación? que desarrolla el infausto Pío Moa.
No se trata solamente de una diferencia de apreciación sobre el significado político de estos u otros personajes, algo que podría llevar a algunos a escudarse en la libertad de cátedra. Se trata en primer lugar de una colosal falta de profesionalidad, de rigor científico, de obligado respeto al estado de la cuestión, es decir, a lo que la comunidad científica ha logrado establecer como conocido y aceptado mientras no se demuestre lo contrario. El propio Franco autodenominó como <<totalitario>> su propio Régimen, los preámbulos de las Leyes que establecieron la represión y los crímenes de la dictadura recogen ese término como definitorio, es por ello que ocultar tales hechos y disfrazarlos es algo rayano en la continuación cómplice de aquellos crímenes. Los nombres de quienes desde el oropel de la Academia han prostituido el conocimiento, burlado la confianza que la sociedad ha puesto en ellos y justificado crímenes y criminales ya están entre los infames, podrán o no, se resistirán o no a dejar de manchar con su presencia la Academia, pero ya todos sabemos que científicamente esta obra no vale nada y que la Academia ha sido incapaz de asegurar la validez de sus producciones. Un triste colofón a su vida de pretendidos hombres de ciencia y letras.
Como escribe Julián Casanova “resulta difícil imaginar que los historiadores universitarios alemanes aceptaran como argumentos válidos una apología de Hitler. O que la Academia Británica pidiera a un negacionista el análisis del Holocausto. En España, sin embargo, la Real Academia de la Historia encarga la voz dedicada a Franco a su académico Luis Suárez Fernández, un historiador medievalista vinculado  LA Fundación Francisco Franco, que tiene como fin, según se lee en su página web, “difundir el conocimiento de la figura de Francisco Franco en sus dimensiones humanas, política y militar, así como los logros y realizaciones llevadas a cabo por su régimen”. Sería bueno que entre sus logros, incluyeran los miles de asesinados, los miles de perseguidos, encarcelados, torturados, exiliados, desterrados, etc. El haber conseguido el retroceso de decenios de nuestro país, haber acabado con la ilusión de libertad de nuestro pueblo, de tejer una tela de araña de favoritismo, corrupción y clientelismo que benefició a su familia, a sus adeptos y que, aun hoy, es un cáncer de nuestra sociedad.
En definitiva si queremos llegar a tener una democracia plena (digo plena, no real) solo extirpando el tumor del franquismo de nuestra sociedad, de nuestras instituciones, de nuestra vida cotidiana, lo podremos conseguir. Si mantenemos los símbolos en nuestras calles, plazas, etc. solo será una democracia vigilada por los descendientes de la dictadura que aun están en la vida pública y privada de la sociedad, mantendremos a una casta que se ha reproducido sin que se haya limpiado convenientemente.

Emilio Sales Almazán
Foro por la Memoria de Toledo.