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miércoles, 25 de enero de 2012

Juicio a Garzón: ¿Quién es competente para juzgar los crímenes del franquismo?

Comunicado de la Federación Estatal de Foros por la Memoria


Madrid. – El 24 de enero comienza  el juicio en el Tribunal Supremo contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, actualmente suspendido, por su investigación de los crímenes cometidos durante la guerra civil y el franquismo. La Federación Estatal de Foros por la Memoria se remite a su Comunicado del 18 abril de 2010 (1), considerando que, en líneas generales, los argumentos expresados en el mismo siguen siendo vigentes.
El procedimiento abierto contra Garzón muestra la plena vigencia del sistema español de impunidad, y de manera explícita, la indefensión legal del colectivo de víctimas del franquismo, constituido por docenas de miles de personas. El resultado del Auto dictado en 2008 por Garzón, ha dejado meridianamente claro que ningún órgano judicial es en estos momentos competente sobre este tipo de delitos, que como el caso de las miles de desapariciones forzadas en inhumaciones clandestinas o el robo organizado de niños, son crímenes contra la humanidad y por tanto imprescriptibles.
La Federación Estatal de Foros por la Memoria ha venido condenando insistentemente el olvido al que el Estado español relega a las víctimas del franquismo, y ha exigido el reconocimiento jurídico de las mismas, así como que se establezca de manera inequívoca cuál es el órgano judicial competente para investigar y juzgar los crímenes del franquismo.
El procedimiento abierto contra el juez Garzón tiene un claro fin ejemplarizante y coactivo contra cualquier juez o magistrado que pretenda abrir una causa sobre los crímenes del franquismo. Independientemente del resultado la sentencia final, el objetivo ya se ha conseguido. La Federación ha denunciado: “la causa que abrió el juez Garzón, y que podría abrir cualquier otro juez territorial, rompería el ‘pacto de silencio, olvido y ocultación’ que se cerró durante la Transición por los partidos políticos y dejaría al descubierto la dudosa legitimidad de diversas instituciones del Estado.”
Como explicábamos en el Comunicado de abril de 2010, a Garzón se le juzga por la presunta vulneración de la Ley de Amnistía de 1977 y la Ley de Memoria de 2007. En ambas se sustenta el modelo español de impunidad. Por tanto, criticar el proceso abierto al Juez Garzón sin cuestionar las leyes de Amnistía y de Memoria, es pretender curar los síntomas de una enfermedad sin atacar las causas ni los orígenes de la misma.
Hemos recordado que el auto de procesamiento utiliza la Ley de Amnistía de 1977 como argumento para justificar la imposibilidad de investigar los crímenes del franquismo. Sin embargo, las leyes de impunidad son nulas de acuerdo con el Derecho Internacional y, a mayor abundamiento, España ratificó el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos varios meses antes de la aprobación de dicha ley, lo que nos lleva a sostener la nulidad de la Ley de Amnistía porque impide que las víctimas puedan utilizar un “recurso efectivo” para procesar a los delincuentes y obtener la justa reparación. En el mismo sentido, se pronuncian el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes y la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas .
Además, no entendemos cómo se puede juzgar a Baltasar Garzón por una presunta prevaricación, por no ser supuestamente competente para abrir un proceso penal para perseguir los crímenes del franquismo, cuando el Tribunal Supremo aún no ha definido quién es competente. Podría llegar a darse la esperpéntica situación de que se condenase a Garzón y, posteriormente, el Alto Tribunal declarase que sí era competente para investigar los delitos cometidos por el franquismo.
Ha llegado el momento de solicitar abiertamente la nulidad de la Ley de Amnistía (2) para que ningún juez o autoridad administrativa vuelva a citarla como válida y eficaz. Asimismo es preciso derogar la Ley llamada de la Memoria (que da legalidad a todos los actos jurídicos represivos de la dictadura) con el fin de permitir la judicialización de las reivindicaciones de las víctimas del franquismo, garantizando a las mismas la efectividad de su derecho a la Verdad, la Justicia y la Reparación.
La Federación Estatal de Foros por la Memoria no expresa ninguna opinión sobre otros procedimientos abiertos al juez Garzón, por estimar que no es su cometido manifestarse al respecto. La lucha por los derechos de las víctimas del franquismo y del movimiento social por la memoria democrática, viene de lejos y tiene un futuro previsiblemente de largo recorrido; por tanto, entendemos que sería irresponsable vincularlo incondicionalmente al resultado de un procedimiento judicial concreto.
24 de Enero de 2012

(1) Comunicado de la Federación Estatal de Foros por la Memoria- 18 Abril 2010. En relación al proceso contra Baltasar Garzón, magistrado de la Audiencia Nacional  

(2) Puede consultarse el informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en relación con las Amnistías en 

martes, 17 de enero de 2012

El Ayuntamiento de Alcañizo (Toledo) acepta las condiciones del Foro por la Memoria y de la Agrupación de familiares de la fosa común



Rectifica una anterior decisión que impedía inscribir en la tumba la causa de la muerte de los antifascistas asesinados


En el Pleno del Ayuntamiento de Alcañizo de 22-12-2011, se rectificó el acuerdo anterior de fecha 10-07-2009, referente a la cesión gratuita de un único nicho de enterramiento para albergar los restos de varios de los jornaleros republicanos asesinados en 1936 y exhumados en 2008, condicionada a que no se hiciera mención alguna a las causas de la muerte de los mismos:

La rectificación se realiza en los siguientes términos:
Modificar el acuerdo de este pleno de 10-07-2009, y en consecuencia disponer la cesión de una sepultura gratuita en el cementerio municipal, destinada al enterramiento solicitado por don Antonio Otero Bueno, en la representación que indica.

La sepultura tendrá la siguiente inscripción: “Aquí yacen 3 de los 15 vecinos de Alcañizo, asesinados por defender la libertad, la justicia y la legalidad de la II República española contra el fascismo. In Memoriam” Angel Otero Alonso, Gregorio Pascual García, Epifanio Pascual García…” y así hasta completar el listado de los quince.

Enlaces relacionados:
http://www.foroporlamemoria.info/2011/11/al-senor-alcalde-y-a-los-senores-concejales-del-ayuntamiento-de-alcanizo-toledo/
http://www.foroporlamemoria.info/2011/10/carta-a-jose-luis-rodriguez-zapatero-alfredo-perez-rubalcaba-y-jose-m%C2%AA-barreda/
http://www.foroporlamemoria.info/2011/10/piden-a-psoe-que-impida-humillar-a-victimas-del-franquismo-en-pueblo-de-toledo/
http://www.foroporlamemoria.info/2011/10/el-pueblo-de-la-memoria-escondida/

martes, 10 de enero de 2012

“Porqué estorba la memoria (Represión y guerrilla en Asturias, 1937-1952)”



Este es el título de un libro escrito por Gerardo Iglesias Argüelles, minero, militante antifranquista, líder político y sindical

Este es el título de un libro escrito por Gerardo Iglesias Argüelles, minero, militante antifranquista, líder político que, en un momento de su vida tuvo responsabilidades sindicales y políticas. Fue primer Secretario y fundador de las Comisiones Obreras, Secretario General del PCE y fundador y Coordinador General de Izquierda Unida. Pasó casi 5 años entre rejas y una vez terminadas sus responsabilidades en la dirección se reincorporó a su trabajo en la mina que abandonó tras un accidente laboral. Esta es en síntesis la biografía del autor nacido en la localidad de La Cerezal en 1950.
Hace unos meses presentaba esta obra que intenta hacer un merecido homenaje a los cientos de personas, hombres y mujeres, que lucharon contra el franquismo en esta parte de nuestra tierra y que sufrieron las terribles consecuencias de enfrentarse al monstruo fascista.
Hace unos meses, al hilo de la presentación de esta obra en Asturias, escribí un artículo de respeto y admiración al autor, aunque no exento de crítica por sus anteriores responsabilidades políticas y que hacía ver como en aquellos tiempos hubo actuaciones que no fueron muy coherentes con lo que ahora exponía en sus actos de presentación del libro. Pero ahora toca decir algunas cosas, exponer mi opinión una vez leídas sus páginas.
Estimo que la lectura de esta obra es aconsejable para ver lo acontecido durante la guerra civil en Asturias, para comprender que la historia de estos hombres y mujeres ya tenía un pasado en sus luchas durante la revolución de octubre de1934, pero sobre todo de lo que allí sucedió una vez derrotado el frente norte y las represalias de las tropas y de las fuerzas fascistas a partir de ese momento.
Creo que nos encontramos ante una muestra de rescatar la Memoria individual de los luchadores antifranquistas y también de la Memoria colectiva de un pueblo que se negó a aceptar que los golpistas subvirtieran la legalidad y la decisión de vivir en libertad.
Digo Memoria personal ya que en sus páginas desgrana con nombres y apellidos aquellos que escaparon a una muerte segura y se convirtieron, primero en fugaos, y después en guerrilleros. Muchos de ellos ya habían tomado las armas para luchar durante el otoño del 34, sufrieron la represión tras la derrota y volvieron a sus quehaceres sin renunciar a seguir trabajando por una sociedad justa donde acabaran sus infames condiciones de vida. Cuando sonaron las alarmas del golpe de estado no dudaron en volver a luchar en defensa de la República, del sistema democrático y constitucional del que se habían dotado en unas elecciones ganadas por el Frente Popular. Como digo, algunos eran de la vieja escuela del 34, otros hijos de ellos; ninguno dudó en que su sitio estaba en las trincheras de la libertad, sabían que se estaban jugando el futuro de España y el del resto del mundo, que esto era un banco de pruebas ante el nazismo y el fascismo.
Luchan en todos los frentes pero llega octubre de 1937 y la caída del Frente Norte republicano y  termina la guerra de trincheras en esta zona de nuestro país. Los que han podido sobrevivir en las batallas vuelven a sus hogares, pero la represión de los vencedores no va a tardar en empezar. Los más veteranos ya saben cómo se las gastan las huestes del autonombrado generalísimo, ya probaron su medicina hace tres años. Los militares, guardias civiles, falangistas y tropas moras empiezan su particular borrachera de sangre. Los recién llegados a sus casas empiezan a ver que si se quedan la muerte está asegurada y optan por escapar al monte, primero para salvar su vida y posteriormente para organizarse en busca de recobrar las libertades perdidas. Pero lo primero es poder salvarse de las torturas y de la muerte. Quizás no piensan que la sed de venganza de los fascistas no va a saciarse con encontrarles. Al no poder capturarlos la represión se vuelca en sus familiares, padres y madres, hijos, esposas y compañeras, cualquier familiar cercano es víctima de arrestos, torturas, violaciones, etc. La poca hacienda que poseen es robada, expoliada. A veces queman sus casas y en alguna con sus familias dentro. Familiares encarcelados y asesinados, otros expulsados a localidades lejanas. Ellos apenas pueden sobrevivir con lo que algunos familiares, enlaces que les proporcionan comida o escondite, pero siempre con el temor de que si los descubren las torturas están aseguradas. Las fuerzas fascistas les persiguen ayudados, en algunas ocasiones, por los chivatos y posteriormente por los miembros del somatén. Muchos empiezan a pagar con su vida la osadía de hacer frente al nuevo orden franquista.
Con el paso del tiempo se organizan. La mayoría de ellos son militantes comunistas, miembros del PCE, aunque también hay algunos socialistas y anarquistas. Como ocurrió en el exilio francés el PARTIDO (en mayúsculas porque es al único que así se le puede mencionar) se organiza en cualquier lugar donde se hallen militantes. Sucede en los campos de concentración franceses donde llegan los miles de desplazados por el avance de las tropas franquistas, sucede en los lugares donde trabajan los deportados y sucede en la resistencia en Francia ante el invasor nazi. También en los campos de exterminio nazis los españoles allí deportados forman grupos organizados por los comunistas españoles. Y en la montaña asturiana no iban a ser menos.
Pero lo cierto que algunos dirigentes en el exilio llegado el momento no están a la altura de lo que allí se cocía, creo que en el desarrollo de la lectura de sus páginas se comprueba. El cambio de táctica no prevé la situación por la que atraviesan estos héroes que llevan años luchando con medios precarios, sufriendo el acoso de las tropas, con escaso material y viendo como sus seres queridos son aniquilados. Estimo que hay errores por ambos lados, de los guerrilleros y de la dirección en Francia, pero también que falta por parte de los responsables políticos el aprecio a lo que estos hombres y mujeres habían hecho y que, una vez terminada la guerra mundial, firman su sentencia ante la traición de las llamadas democracias europeas y estadunidense. Como siempre los militantes han sido y son lo mejor del PCE.
En el libro pasan los nombres más significativos de aquella gesta, de aquellos que mantuvieron la dignidad y la lucha por cambiar el rumbo de la historia. Y lo hicieron entregando su vida. Aquí están Eliseo Argüelles Álvarez, César Rodríguez Zapico, Nicanor Fernández Álvarez (Canor), Apolinar Anibarro Rodríguez (Naranjo), Constantino Zapico González (Bójer), Luis Montero Álvarez (Sabugo), Jacinto Suarez Alonso (Quirós), o Ramón González González (el último miembro de la guerrilla, muerto en 1952), entre otros. Pero también los nombres de algunos de los más destacados represores de los que destaco un tal José María Álvarez Cascos firmando un documento tras la muerte de unos guerrilleros donde aparece como teniente jefe del centro de información de La Nueva, ¿les suenan los apellidos?
Para finalizar creo que es interesante la lectura de lo que se cuenta, de la vida de estos militantes antifranquistas y de sus familias y amigos que sufrieron el castigo por ser fieles a su compromiso con la libertad del pueblo español. En el relato de cada uno de ellos aparece la historia personal de cada uno pero que se convierte en colectiva ya que se entrecruzan sus vidas al luchar conjuntamente, muchos de ellos coinciden en lugares, en fechas, otros no convergieron pero su lucha fue idéntica. Cada uno es un mundo, pero todos se hallan en la misma trinchera. Quizás quede el sabor amargo de que tras tanta lucha hoy tengamos una sociedad en general, y en Asturias en particular dominada por los vástagos de aquellos que fueron los tiranos.
Como se escribe en la contraportada de este libro “muchos podrán preguntarse si valió la pena que los guerrilleros y sus enlaces y numerosas familias que se involucraron en la lucha contra la dictadura tras la guerra civil española sufrieran tanto. La respuesta hay que buscarla en esta otra pregunta: ¿no sería lamentable, y a la larga mucho peor, si nadie se rebelara cuando unos criminales arrebatan por la fuerza la libertad a todo un pueblo para tomar en propiedad el país entero?

viernes, 9 de diciembre de 2011

El Foro por la Memoria Histórica aboga por la desacralización del Valle de los Caídos

Noticia en prensa.

Pincha en la imagen para ir a la noticia

El presidente del Foro por la Memoria Histórica de Toledo, Emilio Sales, ha reclamado la desacralización del Valle de los Caídos, a fin de que deje de ser un lugar de culto.
Y es que, según ha indicado a 1, el presidente de esta organización cree que la propuesta de la comisión de expertos designada por el Gobierno para el Valle de los Caídos, que recomienda sacar los restos del “dictador” Franco salgan de la Basílica del Valle, “debe ir más allá”.
Además de sacar los restos para entregárselos a los familiares, Sales ha indicado que es necesario que el templo del Valle de los Caídos se desacralice, para que deje de ser un lugar de culto, eliminando para ello la cruz a fin de convertirlo en una zona de memoria”.
Dicho esto, Sales ha añadido que no se puede convertir por más tiempo el Valle de los Caídos en un “centro de peregrinación fascista internacional, algo así como si fuera un parque temático”, ha concluido.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Mineros en La Mancha. El movimiento obrero en Puertollano 1880-1936.

Carlos Fernández-Pacheco232 páginas
10,00 euros
Diputación Ciudad Real


Con este libro de Carlos Fernández-Pacheo Sánchez-Gil (Manzanares, 1963), la Biblioteca de Autores Manchegos  publica el primer trabajo exclusivo y completo sobre este importante capítulo de nuestra historia provincial, como es el origen y evolución del movimiento obrero en Puertollano. Es el enclave minero e industrial más importante de la provincia de Ciudad Real junto a Almadén, desde el descubrimiento de las minas de carbón, hasta llegar a convertirse en el primer centro minero e industrial de la provincia y uno de los principales de España.

Puertollano, hasta esos momentos un pueblo agrícola y ganadero, con la industrialización desde finales del siglo XIX vivrá distintos episodios de la lucha obrera. La industria minera trajo consigo el desarrollo de otras profesiones auxiliares, a la vez que un aumento de población que situño la ciudad en uans cifras llamativas, llegando casi a triplicar sus habitantes en treinta años. Es también curioso observar el efecto dominó que tuvo la ansiada organización sindical en otros colectivos que no tenian nada que ver con la industria minera, como albañiles, panaderos o modistas.

El libro realiza un análisis riguroso de todo lo que se vivió en el periodo que lega has el estallido de la Guerra Civil, que al introducir una variable histórica distrinta cierra cronológicamente la obra.

Como escribe el profesor Fernando del Rey en su prólogo, fueron para Puertollano "años de conflictos y de reivindicaciones, de protestas y luchas por el reconocimiento colectivo en los que incluso no faltaron pequeños conotos de violencia. Pero fueron también años en los que se estableció el diálogo entre el capital y el trabajo".
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sábado, 12 de noviembre de 2011

La naturaleza de la violencia

Pretender que la Guerra Civil fue la consecuencia de dos violencias enfrentadas, es no sólo un insulto a la razón sino una muestra de miseria moral


Josep Fontana. Historiador

Las conmemoraciones del 75 aniversario de la sublevación militar de 1936 han pasado con más pena que gloria. Nadie que tenga dos dedos de razón se atreve ya a reivindicar el viejo mito que legitimaba la insurrección como la respuesta a la amenaza de una revolución comunista, pero esta interpretación ha sido reemplazada por otra que reparte la responsabilidad entre los dos bandos: la Guerra Civil habría sido, simplemente, el resultado del choque entre dos violencias de derechas e izquierdas, de signo distinto pero igualmente culpables.
Basta con examinar lo ocurrido con la documentación adecuada para rechazar esta nueva legitimación de la revuelta. Esto es lo que nos permite hacer un libro realmente excepcional, aparecido recientemente. Se trata de la obra de José María García Márquez y Miguel Guardado Rodríguez, Morón: consumatum est. 1936-1953: Historia de un crimen de guerra (Planta Baja, Morón, 2011), que se basa en una investigación realizada en los archivos militares y judiciales y en más de un centenar de registros civiles, complementada con un impresionante caudal de escritos y testimonios personales.
La historia que se nos cuenta en estas páginas puede parecer al principio algo conocido: una población donde no hubo violencia alguna hasta que se combinaron la amenaza militar de las tropas sublevadas y la defección de la guardia civil local; una rápida ocupación militar con escasa resistencia (los defensores, que apenas tenían fusiles, combatían con escopetas de caza, pistolas y hasta sables) y, como culminación, la represión consiguiente. Pese a que la gente de izquierdas, que sabía lo que le esperaba a manos de Antonio Castejón, se había apresurado a huir del pueblo, hubo un primer e inmediato “escarmiento en el que sucumbieron unos 300 comunistas”, según escribía un salesiano, en una ciudad con “las calles con cadáveres, basuras, cenizas y efectos de los saqueos y casas incendiadas”. Queipo de Llano se apresuró a proclamar: “En cuanto a Morón: consumatum est. Se ha hecho un escarmiento que supongo impresionará a los pueblos que aún tienen la estulticia de creer en el marxismo y en la esperanza de podernos resistir”.
El minucioso trabajo realizado por los autores les permite establecer el balance numérico de las dos violencias: un total de 24 víctimas de la violencia “roja”, contra 440 muertos y 575 encarcelados como consecuencia de la violencia “azul”. Las cifras son elocuentes, pero aún lo es más la cronología. Hubo 33 detenidos derechistas en los primeros días, entre los cuales figuraban un sacerdote y dos salesianos, mientras el resto de curas y las monjas quedaron en libertad. Las únicas víctimas derechistas se produjeron el día 21 como consecuencia de la sublevación de la Guardia Civil: 16 muertos en el tiroteo, 6 asesinados y un desaparecido. La respuesta fue, inmediatamente después de la conquista, 302 asesinados “por aplicación de los bandos de guerra”, a los que hay que añadir 49 que lo fueron tras la sentencia de un consejo de guerra, además de 26 muertos en prisión.
Sólo un trabajo como este permite sacar a la luz esa primera oleada de violencia ejecutada sin ningún trámite judicial, que en su mayor parte no sólo no dejó ningún registro, sino que fue cuidadosamente ocultada después. Lo que conduce a hacernos ver que las cifras globales de víctimas del terror franquista que manejamos no sólo es que no sean completas, sino que nunca podrán completarse, ante la dificultad de repetir pueblo por pueblo una investigación como la que se ha realizado en Morón.
La aportación fundamental de los autores no consiste, sin embargo, en haber establecido estas cifras, con ser importantes, sino en haber recuperado la realidad cotidiana de la represión y habernos mostrado el rostro inhumano de la barbarie a través del seguimiento de cada asesinato.
Son cientos de historias personales de víctimas, de gentes sencillas como ese Francisco Rubio García, de 52 años de edad, un jornalero que no estaba afiliado a partido ni sindicato alguno. Trabajaba a sueldo en la siega en una finca cercana cuando lo detuvieron en Morón y lo encerraron en un barco-prisión en Sevilla. Declaró ante el juez que no sabía leer ni escribir y que no sabía nada sobre lo que le preguntaban. El instructor propuso que se le dejase en libertad, por no existir indicios de culpabilidad; pero fue entregado a un piquete que lo asesinó en la madrugada del 4 de septiembre de 1936. Su muerte no se inscribió en el registro civil.
O como Mercedes Luna, natural de Córdoba y también de 52 años de edad, que se dedicaba a las labores de su casa, sin que se le conociese militancia alguna. Detenida el 26 de julio, fue también enviada a Sevilla, donde, en el cuartelillo policial, sufrió fracturas y una conmoción cerebral que le provocaron la muerte el 29 de julio. Ante la demanda del juez militar, que preguntaba por ella, el comisario jefe le comunicó que “cuando se encontraba en el piso superior de este edificio, aprovechando un descuido del guardia que la custodiaba, se arrojó por un balcón al patio interior”. Tampoco se inscribió su muerte en el registro.
Pretender que la Guerra Civil fue la consecuencia de dos violencias enfrentadas, equiparando la culpabilidad de los Franciscos Rubios y las Mercedes Lunas con la de sus asesinos es no sólo un insulto a la razón sino una muestra de miseria moral.

lunes, 17 de octubre de 2011

Carta a Gerardo Iglesias

 

 

Al hilo de la publicación de su libro “Por qué estorba la Memoria”

Estimado Compañero y Camarada:
Siempre te he considerado como una especie rara en este mundo de la política. Y es que en nuestro país lo normal se convierte en extraordinario. Es extraño que los representantes políticos abandonen sus responsabilidades y se reintegren a sus quehaceres cotidianos y más, si cabe, si su actividad laboral se ha desarrollado en el pasado en trabajos de determinada dureza, por ejemplo en la mina o en la enseñanza. Lo habitual es que durante su actividad política vayan preparando el camino para tener una actividad en determinados puestos tanto en la empresa pública o privada que les aseguren un porvenir cómodo y bien remunerado. Es más, en algunos casos, de relación directa con su anterior desempeño político por lo que pueden aportar buenas informaciones a su ¿nuevos? jefes. Así vemos como una vez acabada su carrera en lo que algunos llaman “clase política” aparecen en consejos de administraciones o en cargos de “ejecutivos agresivos”, algunos de ellos olvidando su pasado en defensa de los oprimidos, de los parias de la tierra.
Por ello me he alegrado saber de ti a través de los diferentes medios de información cuando han dado noticia de la publicación de un libro del cual eres autor. Una obra dedicada a la historia de los fugados, de los Guerrilleros antifranquistas que lucharon en las tierras de Asturias. De esas mujeres y hombres, heroínas y héroes de nuestra reciente historia y que aún hoy siguen sin tener el reconocimiento de la sociedad española. Hago un inciso para decir que según leo en algunas publicaciones se habla de maquis y de recuperar el honor de los “fugaos” y sus familias. Ni son maquis (esta acepción se refiere a los guerrilleros en Francia) ni tienen que recuperar nada que nunca perdieron.
Y digo que me alegro no solamente por que hayas escrito una obra sobre estos luchadores por la libertad, por haberte puesto a contar lo que una vez sucedió en esa maravillosa tierra que, ¡quien lo iba a decir!, está gobernada por los legatarios de los mismos contra los que lucharon miles de personas, dejando la vida por conseguir la libertad. Me satisface leer tus reflexiones sobre la santísima transición, sobre la ley de amnistía, sobre el dislate llamado “ley de memoria”, etc, etc. También que en el acto de presentación de tu trabajo aparezca, detrás de ti, la bandera de España, de la España Republicana. Por todo ello me permito hacerte una serie de consideraciones.
Es muy edificante, saludable y necesario hacer crítica de los errores cometidos. Creo que el Partido Comunita de España (el PARTIDO con mayúsculas) tuvo errores en momentos de la historia reciente de nuestro país. La defendida a ultranza “transición” nos vino a demostrar que no era todo tan bello como se nos vendió, en el fondo el pacto se realizó de vencedores sobre vencidos con el fin de que nos hiciéramos demócratas homologados a los intereses de las mismas potencias que un día no vendieron y traicionaron. Algunos dirigentes de la izquierda buscaron acomodo y una jubilación de oro, otros quedaron por el camino, normalmente los más luchadores y decentes. La militancia creyó el discurso y bajó los brazos en su batalla y nos fuimos acomodando, parte de estos lodos vienen de aquellos polvos. Pero también es necesaria la autocrítica por que todas y todos tenemos una porción de responsabilidad, pero los que más altos cometidos tenían en la dirección, tienen una porción mayor.
Si mis datos no son erróneos en 1982 y hasta 1988 fuiste Secretario General del PCE, desde 1986, año de su creación, y hasta 1989 Coordinador General de IU y durante más de 3 años (15.7.1986 hasta 10.9.1989) Diputado en las Cortes Generales. Un bagaje importante y en años donde nuestro país tuvo una actividad política trascendental. Pero quiero darte la bienvenida a los miles de ciudadanas y ciudadanos que estamos en esta posición crítica hacia una visión de nuestra historia cercana, de una historia contada parcialmente y de manera torticera.
Espero que puedas ayudar, desde tu experiencia política, sindical, en resumen cívica a seguir en la inmensa tarea de la Recuperación de la Memoria Democrática de nuestro país, en general, y de Asturias, en particular.
Un saludo fraternal.

Emilio Sales Almazán
Foro por la Memoria de Toledo
Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha
Federación Estatal de Foros por la Memoria

HOMENAJE A MARCELINO CAMACHO – TALAVERA DEL TAJO

Intervención de Emilio Sales, por el Foro por la Memoria de Toledo


Buenos días. Es un gran honor dirigir la palabra a los asistentes en este Homenaje a un gran hombre, a una persona que es parte de la historia del Movimiento Obrero, de la defensa de la Clase Trabajadora (ahora que se empeñan en que la lucha de clases es algo superado debemos decir que mienten, lo malo es que muchos lo han asumido), a un referente de los más altos ideales en el combate por la dignidad, la libertad, la igualdad y la solidaridad. Un fuerte abrazo rojo a todas y todos en general, y en particular a Josefina. Un saludo de los milicianos que trabajan en la Recuperación de la Memoria Democrática de nuestro país y que se encuadran en los Foros por la Memoria de Toledo y de Castilla-La Mancha y en la Federación Estatal de Foros por la Memoria.
Hablo después que muchos intervinientes ya hayan glosado la figura de Marcelino. En prosa, en verso, con canciones y con silencios, por que hay muchas cosas en la vida de un ser tan admirable que solo se pueden decir con el silencio de una mirada, con los ojos de quienes le vieron durante años luchar y ser coherente con algo tan poco habitual: la dignidad de un ser que no se arrodilló nunca ante el poder.
Cada uno, a su manera, ha querido rendir tributo a Marcelino. Muchos le conocimos y pudimos tener el inmenso premio de escucharle, de aprender de su ejemplo. Podríamos hablar de innumerables episodios donde la figura de nuestro Camarada fue centro de debates. Las calumnias que algunos lanzaban sobre su vida (sus lujos, sus fincas, sus cochazos, etc.) que gentuza lanzaba y que, desgraciadamente, algunos prestaban oídos. Pero la historia es tozuda, la verdad también, y al final la remembranza deja nítida la figura de un ser noble y cabal, de una persona que pasará a la historia como una de las figuras de la lucha en defensa de la justicia y la libertad. Sin duda es una de las personas que más han influido en mi conciencia de clase y debo decir que en ese conocimiento personal hay dos Camaradas que dejaron su impronta en mi, una es Marcelino y la otra Dolores Ibarruri.
Pero no quisiera dejar pasar la ocasión para dejar constancia de mi afecto, mi consideración y mi homenaje a Josefina Samper. Quizás no sea políticamente correcto, tampoco es una cuestión que a estas alturas me preocupe, pero la figura de nuestra Camarada es de una altura comparable a Marcelino. Me niego a considerar a Josefina (cuestión que en alguna ocasión he percibido) como la mujer a la sombra de un gran hombre. Ella no es únicamente la Compañera que hacía los jerséis a Marcelino durante su estancia en Carabanchel, es la parte indisoluble de un todo que formaba la unión indestructible del amor, la militancia comunista y la lucha por la emancipación de la clase trabajadora y, por lo tanto, de la lucha por la igualdad de las mujeres. Gracias Josefina, Gracias Marcelino por existir, por estar hoy, los dos aquí, en esta ciudad tan desastrosamente complaciente con la obediencia y sumisión.
A todas y todos los que esperamos que llegue el momento de recuperar conceptos como el de ciudadanía, dejar de ser súbditos, de recoger la llama que Marcelino y otros miles dejaron en nuestras tierras cuando hace 75 lucharon para defender una sociedad justa, una humanidad solidaria, en definitiva, una República de trabajadores de todo signo cuya aspiración, entre otras, eran la enseñanza pública, libre y gratuita, el reparto de la tierra para quien la trabaja, renunciar a la guerra como método de resolver los conflictos y la real separación de estado e iglesia, les doy un abrazo fraternal.
Gracias.